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Calor Profundo en Fisioterapia: Un Agente Físico Clave para la Rehabilitación Musculoesquelética

  • Writer: Oscar Cruz
    Oscar Cruz
  • Oct 9
  • 3 min read


Ultrasonido
Calor Profundo en Fisioterapia

Introducción

La termoterapia de calor profundo constituye una modalidad terapéutica avanzada dentro del arsenal de agentes físicos empleados en fisioterapia y kinesiología. A diferencia del calor superficial, este tipo de aplicación permite alcanzar planos tisulares más profundos (hasta 5 cm), actuando sobre músculos, cápsulas articulares y tendones. Gracias a su capacidad de generar cambios térmicos significativos en estructuras internas, el calor profundo es ampliamente utilizado en patologías crónicas y procesos de rigidez articular, donde se requiere un efecto terapéutico más intenso (Lehmann & de Lateur, 1990).

Fundamento Fisiológico del Calor Profundo

El mecanismo de acción de la termoterapia profunda se basa en la generación de calor endógeno dentro de los tejidos, a través de agentes que producen oscilaciones electromagnéticas o vibraciones ultrasónicas. Sus efectos incluyen:

  • Aumento de la circulación sanguínea en tejidos profundos.

  • Estimulación del metabolismo celular, favoreciendo procesos de cicatrización y reparación.

  • Disminución del espasmo muscular profundo mediante la reducción de la excitabilidad neuromuscular.

  • Efecto analgésico prolongado, por modulación de receptores nociceptivos y mejora del drenaje de metabolitos.

  • Incremento de la extensibilidad del colágeno, lo que facilita la movilización articular y el trabajo de estiramientos.

Estas respuestas fisiológicas justifican su indicación en cuadros clínicos donde la terapia superficial resulta insuficiente.


Calor Profundo
Microondas terapéuticas

Modalidades de Aplicación del Calor Profundo

En fisioterapia se emplean principalmente tres modalidades de calor profundo:

  • Ultrasonido terapéutico: genera calor mediante vibraciones mecánicas de alta frecuencia que penetran en tejidos blandos.

  • Ondas cortas (diatermia por ondas cortas): utiliza campos electromagnéticos de alta frecuencia para calentar estructuras internas.

  • Microondas terapéuticas: producen calor focalizado en tejidos profundos, con menor dispersión que las ondas cortas.

La elección de la técnica depende del tipo de tejido, la localización de la lesión y los objetivos del tratamiento.

Indicaciones Clínicas

El calor profundo se utiliza principalmente en:

  • Patologías crónicas musculoesqueléticas (artritis, tendinopatías crónicas).

  • Procesos de rigidez articular (capsulitis adhesiva, limitaciones postraumáticas).

  • Lesiones musculares profundas.

  • Síndromes dolorosos persistentes.

  • Preparación de tejidos para técnicas de estiramiento o terapia manual intensiva.

Contraindicaciones y Precauciones

A pesar de sus beneficios, el calor profundo presenta restricciones más estrictas que el calor superficial:

  • Procesos inflamatorios agudos.

  • Presencia de dispositivos electrónicos implantados (marcapasos).

  • Tumores o sospecha de neoplasias.

  • Embarazo (en la zona abdominal o lumbar).

  • Trombosis o riesgo de hemorragia.

  • Alteraciones graves de la sensibilidad.

El uso inadecuado puede ocasionar sobrecalentamiento tisular, quemaduras internas o complicaciones vasculares, por lo que requiere supervisión profesional.

Evidencia Científica

La literatura respalda la efectividad del calor profundo en el manejo de patologías musculoesqueléticas crónicas. Lehmann & de Lateur (1990) describen sus beneficios en la mejora de la extensibilidad del colágeno, lo que favorece la movilidad articular. Robertson & Baker (2001) destacan la eficacia del ultrasonido terapéutico en la reducción del dolor y la mejora funcional en lesiones de tejidos blandos. Sin embargo, revisiones sistemáticas recientes subrayan la necesidad de más estudios de alta calidad para definir protocolos estandarizados y optimizar su aplicación clínica.

Conclusiones

La termoterapia de calor profundo representa una herramienta fundamental en la fisioterapia moderna, especialmente indicada en cuadros crónicos y restrictivos de la movilidad. Sus efectos fisiológicos sobre tejidos internos la diferencian del calor superficial, permitiendo una intervención más específica en músculos, tendones y cápsulas articulares. No obstante, su aplicación debe individualizarse, considerando las contraindicaciones y la evidencia disponible, para garantizar seguridad y eficacia en los planes de rehabilitación.

Referencias

  • Lehmann, J. F., & de Lateur, B. J. (1990). Therapeutic heat and cold. In Krusen’s Handbook of Physical Medicine and Rehabilitation (4th ed., pp. 404–444). Philadelphia: W.B. Saunders.

  • Robertson, V. J., & Baker, K. G. (2001). A review of therapeutic ultrasound: effectiveness studies. Physical Therapy, 81(7), 1339–1350.

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